lunes 15 de octubre de 2007

la reflexion educacional de policontuzo parte2

Nuevas reflexionen sobre la desigualdad social: Relaciones al interior de la escuela.

Luego del surgimiento de las teorías de la resistencia del modelo hegemónico un grupo de autores latinoamericanos se preguntaron: ¿ Cuales eran las variables que explicaban la desigualdad educacional en América Latina?

Esta interrogante proviene de los organismos internacionales dependiente ONU: PNUD, UNESCO Y UNICEF, al realizar estudios empíricos independientes llegaron a la misma conclusión: La Desigualdad social en América Latina puede disminuirse en parte mejorando el ambiente de convivencia entre alumnos y profesores.

Casassus encabezo una investigación incentivada por UNESCO titulada: La escuela y la (des)igualdad, en cual realiza un estudio comparado en diversos países latinoamericanos, basándose en estadística multivariada, donde refuta la noción arraigada en la economía de la Educación en que la desigualdad social se explica por malas condiciones socio - económicas, él con una rigurosidad metodológica logra aislar las variables pertenecientes a la relación al interior de la escuela, de la incidencia de la variable educación de los padres y luego contrastándola con la variable rural/urbano comprobó que la zona geográfica tiene una baja incidencia en comparación con la interacción en el aula.

“Esto quiere decir que desde la óptica demográfica, los bajos rendimientos detectados en las escuelas rurales, no se deben a que la escuela sea rural sino al contexto familiar, y, principalmente a los procesos educativos.”( Casassus, 2003 147).

La siguiente cita clarifica aun más las conclusiones planteadas por Casassus.

“Es la percepción que tienen los docentes en cuanto a las causas del desempeño de los alumnos. Es bastante conocido que los docentes de las escuelas de los medios pobres tienden a explicar el bajo rendimiento de sus alumnos poniendo la responsabilidad de ello a un contexto en que viven los alumnos y a la funcionalidad de sus familias. Esta explicación que se expresa, en interacciones, actitudes y dichos de los docentes, tiene efectos muy negativos en el desempeño de los alumnos… Cuando los alumnos perciben que su desempeño depende de sus propias habilidades, cambian las expectativas de sus propios desempeños. De manera similar cuando los docentes además estiman que el desempeño de sus alumnos es producto de su practica profesional y asumen esa responsabilidad, los puntajes aumentan”. ( Casassus, 2003 149).


Bellei y un grupo de investigadores de la UNICEF desarrollaron un estudio en un grupo de escuelas efectivas en Chile, en las cuales sus alumnos obtienen puntajes en la medición SIMCE sobre lo esperado según sus condiciones sociales económicas y culturales (, Bellei, 2003, p 367).
Al igual que Casassus ellos generan una serie de variables que permiten que las escuelas en contexto de pobreza mejoren sus resultados, dichas variables son de nivel institucional en la gestión, liderazgo, capacitación docente entre otras, pero señalan que lo más importante es las interacciones que se desarrollan entre alumno y profesor al interior del aula:

“ Las expectativas de directivos y profesores sobre el aprendizaje de los alumnos es una clave fundamental. Ellos no creen en el determinismo social ni económico. Para ellos las capacidades de los alumnos no están limitadas, pero si sus oportunidades de aprender. Ellos conocen las restricciones materiales de las vidas de sus alumnos y el pobre capital cultural de su familia y tiene confianza y asumen el compromiso que ellos, como profesionales de la educación, serán capaces de hacer una diferencia significativa en las oportunidades de aprendizaje de sus alumnos. En este sentido no dan por supuesta la motivación por aprender de sus alumnos sino que esta motivación es posiblemente el primer objetivo pedagógico que hacen publico y trasmiten a sus alumnos y también a sus padres “ ( Bellei, 2003, p368)

JJ Brunner al resumir las conclusiones desarrolladas en Informe Capital Humano en Chile, publicado en el 2003, señala los factores que inciden en la educación efectiva, formando esto una relación triangular entre: Relaciones Socio familiares, Comunidad y escuela:

“Entre las variables, están aquellas que caracterizan el clima del hogar y las que inciden sobre la efectividad de los establecimientos escolares. Allí donde los hogares y las comunidades son muy desiguales, la tarea educativa enfrenta también mayores problemas y desafíos” ( Brunner, 2003 p52).

En nuestro estudio pretenderemos indagar en el caso de estudio de los preuniversitarios populares si existen similares dinámicas observadas en los estudios de Casassus y Bellei, poniendo especial atención en indagar que tipo de relación se establece entre las expectativas de los docentes sobre el desempeño de sus alumnos y las motivaciones para ejercer su labor pedagógica”.

En este sentido al igual que Casassus y Bellei creemos que no existe el determinismo socio- familiar, y por otra parte al igual como señalan los teóricos de la resistencia los individuos sociales tiene la capacidad relativa de superar las condiciones adversas impuesta por las estructuras sociales y económicas.

la reflexion educacional de policontuzo parte 1

Reproducción y Resistencia Cultural en la Sociología de la Educación Contemporánea


La discusión teórica sobre el concepto de reproducción de la desigualdad social aparece por primera vez en el marxismo de Althusser. Su perspectiva es más bien estrecha, lo que provoca la crítica del sociólogo norteamericano P. Willis, quien sostiene que “Althusser representa a la clase obrera como totalmente dominada, aguantando simplemente las estructuras del Capitalismo. Para Althusser, la clase obrera es formada sin que diga una sola palabra sobre su propia producción cultural ”. (Willis, 1988, p 648). Ciertamente esta visión se inscribe en la escuela del denominado “estructuralismo económico”, enfoque que, en el ámbito cultural, concibe al capitalismo como un mero o simple espacio vacío, el que es ocupado o llenado por la ideología dominante.

Un avance considerable, en el nivel analítico, lo constituye el clásico estudio de Bourdieu y Passeron titulado “La Reproducción”. Dicho trabajo profundiza en la idea que el ámbito cultural posee cierta autonomía con respecto a la economía, al menos desde la clase dominante. (Willis, 1988, p. 650-651). Desde este ángulo, los estudiantes de clase baja no fracasan por pertenecer a esa clase, sino porque no poseen las habilidades y lenguaje “objetivo” de la clase dominante, características indispensables para lograr una adecuada valoración y, por ende, obtener buenas calificaciones en el aula.

Willis, al referirse a las teorías de la Reproducción, nos proporciona un elemento central clave para entender, a su vez, la teoría educacional de Bourdieu: la noción de violencia simbólica, es decir, aquellas relaciones de ejercicio de poder que son invisibilizadas, ya que los actores sociales las comprenden como cotidianas … porque siempre han estado ahí. En rigor, constituyen un factor de violencia doble: de imposición y de ocultamiento. (Willis, 1988, p. 648).

La teoría educacional de Bourdieu se transformó en un referente de indudable importancia para entender el fenómeno de la reproducción de las desigualdades sociales, precisamente en el espacio que el funcionalismo desarrollista señalaba como la panacea para la disminución de la pobreza. Con todo, posteriormente algunos autores como Willis y después Giroux enfatizaron en sus limitaciones. Sobre el particular, Giroux reflexiona en el siguiente sentido: “Bourdieu se limita a una versión de la dominación en que el círculo de la Reproducción parece irrompible. A pesar de los profundos comentarios acerca de la forma y sustancia de la Reproducción cultural, los actores sociales - como posibles agentes de cambio - desaparecen en estos supuestos, de la misma forma en que lo hacen las instancias de conflicto y contradicciones”. (Giroux, 1992, p13).

Los aportes de Bourdieu fueron criticados y complementados por P. Willis en su libro titulado “Aprendiendo a Trabajar”, trabajo que junto a la obra de M. Young titulada “Conocimiento y control” perfilan a sus autores como los sociólogos de mayor impacto en la Sociología de la Educación Norteamericana, generando una nueva corriente que se conoce bajo el nombre de “Nueva Sociología de la Educación”, precisamente por que intenta ir más allá de los conceptos de reproducción social y determinismo estructural, para centrarse en develar relaciones micro sociológicas de interacciones no siempre evidentes.

En el sentido antedicho, la obra de Young es una incitación a repensar el sentido de las cosas; más que una Sociología de la Educación es también una Sociología del Conocimiento. Young nos señala que no debemos dar por sentado el significado de conceptos arraigados a nuestra cultura occidental, ya sea Ciencia, Conocimiento, Poder, etc., sino entenderlos como lo que realmente son: una construcción social en un periodo histórico determinado (Young, 1971, p 634-635).

“En la actualidad son las concepciones de sentido común de lo “científico” y “racional” junto con las diversas creencias sociales, políticas y educativas, que representan las categorías legitimadoras dominante. Por consiguiente tratar estas categorías no como absolutas sino como realidades construidas en contextos institucionales concretos se convierte en la tarea de la investigación sociológica.” (Young, 1971, p. 633).

En “Aprendiendo a trabajar” Paul Willis trabaja el concepto de producción cultural, abordando el estudio de la cultura de los “muchachos” que repudian la educación escolar formal, optando por entrar tempranamente a la vida laboral poco calificada. Este autor señala que el capitalismo no viene ya a cubrir un espacio vacío (como señalaba Althusser), sino que “penetra” en un sentido semántico, como algo moldeable. Estos “muchachos” han producido culturalmente el rechazo a la escuela ya que poseen a una cultura determinada. Son de clase baja, machistas y valoran el trabajo físico en tanto rasgos propiamente masculinos en contraposición al trabajo intelectual (de índole más bien femenina). No se trata sólo de jóvenes de clase proletaria, ya que también existen quienes optan por terminar su educación, pese a que esto no les signifique tener mejor salario.

Lo importante es entender que el capitalismo impregnó su ideología es decir “penetró” en esos jóvenes en forma diferente a cómo penetró en la cultura de los “muchachos”, situación no del todo nociva ya que, como señalan algunos jóvenes, esta resistencia también les da la posibilidad de disfrutar de su libertad, de hacer lo que se les plazca. (Willis, 1988, p. 650-651).

Willis y otros autores se enmarcan en la corriente más innovadora de la Sociología de la Educación: las teorías de la Resistencia, visiones que más que ver la cultura como simple reflejo de la hegemonía y de la derrota, entienden los procesos sociales como una relación contradictoria y dialéctica entre reproducción y resistencia (Giroux, 1992, p. 134).

“La noción de autonomía relativa es desarrollada por medio de una serie de análisis que señalan esos momentos no reproducidos que constituyen y sostienen la noción crítica de la intervención humana. Por ejemplo, hay un papel activo asignado a la intervención humana y a la experiencia como llave, mediando vínculos entre determinantes estructurales y efectos vividos… Los grupos subordinados expresan un grupo de ideologías reaccionarias y progresistas.” (Giroux, 1992 p 136-137).